El santuario y templete de Omo. el sacerdote de los Tiwanaku en el valle de Omo - Moquegua
Resumen
Dice el Padre Ramos Gavilán, que los collas[2] tenían a esta isla como la cosa más celebre y cuenta que un anciano sacerdote de ella viajo al Cusco a conquistar la gracia de Tupac Inca Yupanqui[3], quien se había declarado ya muy devoto del sol. Logro ver al Inca y le hablo con tal persuasión que alcanzo su objetivo de moverle a trasladarse en persona a tan famoso santuario. Donde estaba la peña de la cual habían visto salir al sol y sobre cuya superficie jamás ponían el píe ni las aves.
El rey halago al anciano, encargándole guardara el secreto de su determinación de ir a visitar la isla; pero fue el propio monarca quien no lo guardo, pues revélaselo a una de su más estimadas concubinas, lo cual trajo disgustos porque los capitanes y principales señores de la corte, al enterrarse, trataron de disuadirle tanto porque tenía muchas cosas importantes a que acudir que no podían ser pospuestas, cuanto por los grandes inconvenientes de un largo viaje y sobre todo de una peligrosa navegación por la laguna que ponía en riesgo personal al Inca; más, este supo vencer la oposición con buenas razones y exponiéndoles cuanto el anciano sacerdote le había expresado y la solemne promesa que él le había hecho.
